En 2013 la desarrolladora Cristal Dynamics reinicio la saga Tomb Raider con un juego que llevaba como nombre solo Tomb Raider. Toda una declaración de intenciones, ya solo en el título, que, si bien no gusto a todos por el cambio de tono y la madurez del personaje, renovó el género.
En 2018 Shadow of the Tomb Raider cerró la saga, quizás de una manera no tan brillante a como empezó.
Argumento
Tras su última aventura en Siberia, la caza de La Trinidad ha llevado a Lara Croft hasta Cozumel, México. Allí, el Dr. Pedro Domínguez dirige una excavación que acaba de desenterrar unas viejas ruinas Mayas.
Antes de que La Trinidad pueda acceder a sus secretos, Lara Croft se interna en las ruinas y se lleva consigo la Daga de Chak Chel, un poderoso artefacto capaz de moldear el mundo, pero que al sacarla de las ruinas desencadena el apocalipsis.
Sintiéndose responsable de lo pasado, Lara y su compañero Jonah se internan en la selva peruana en busca de la Caja de Plata de Ix Chel, el único artefacto capaz de evitar el apocalipsis, cuando se encuentran con una antigua civilización al borde de una guerra civil.
Mecánicas
El inicio marcado por Tomb Raider (2013), como ya comentamos, supuso la rehabilitación de la franquicia en horas bajas. Aunque el juego se mostraba iniciático e imperfecto supo transmitir una la sensación buscada de estar ante una Lara Croft joven e inexperta. El reboot había calado, gustando al público en general.
El éxito de Tomb Raider haría que su secuela, Rise of the Tomb Raider, fuera exclusiva para la Xbox. No pasaría mucho tiempo para que pudiera verse en el resto de las plataformas. Con evidentes avances técnicos, destaco por ampliar y completar lo que Tomb Raider solo logro mostrar. Ahora, Lara estaba obligada a recorrer un páramo polar en Siberia en busca de recursos y fuentes de calor para no morir helada. Todo esto mientras La Trinidad la pisaba los talones.
¿Y en Shadow of the Tomb Raider?
En la última entrega Cristal Dynamics decidió reaprovechar las mecánicas que pudo de Rise of the Tomb Raider. Pero no incorporó nuevos elementos, haciendo que esta entrega no destacara de otros juegos con algún elemento de “crafteo”.
La jungla centroamericana y la mitología maya ofrecen un sinfín de posibilidades para plasmar la idea en la que cimento su éxito inicial, la supervivencia. Pero en la última entrega no se ha creado creó ese enemigo invisible con el que convivir y a las pocas horas de juego estamos centrados en mejorar habilidades y equipo, que sirvan contra en los conflictos directos.
La selva, que debería ser amenazante y hostil, se convierte en una zona de parkour, donde Lara hace uso de sus habilidades. Pero una vez superada queda vacía de retos y haciendo que no haya ninguna necesidad de volver a ella. Estamos ante una mecánica de juego lineal, disfrazada de sandbox.
Conclusión
Con todo Shadow of the Tomb Raider no es un mal juego a pesar de todo, pero que no se hayan cuidado los detalles, da la sensación de estar ante un juego antiguo. Lo peor no es la comparación con juegos más modernos, sino hacerlo directamente con su predecesor, que toco las teclas necesarias para transmitir todo lo que pretendía.
Una historia con un cierre digno a la saga, pero que en la próxima generación debe mejorar para volver a ponerse a la altura de lo que se esperaba de la asaltadora de tumbas más famosa.
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